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Alimentos frescos: ficha práctica

Alimentos frescos ficha practica
Alimentos frescos ficha practica

La cadena de frío: ¡eres el último eslabón!

Tus costumbres alimentarias…. Sección de frío en el supermercado: de los entrantes al postre, pasando por los aperitivos… ahí encuentras el placer. Para el menú de esta noche: delicias del mar con huevas de bacalao fresco, seguido de un duo de apio con salsa mayonesa con ajo y mostaza y zanahorias rayadas sazonadas.

Para continuar, pasta fresca acompañada de un escalope de pavo con nata. ¡Tu carro de la compra se va llenando, pero no has terminado! En tu lista de la compra aún falta el queso rayado y el hojaldre. … y los actores de la cadena de frío

Acabamos de verlo, los productos llamados “de temperatura controlada” ocupan un lugar cada vez más importante en el carro de la compra. Desde su fabricación, estos alimentos se ponen a una temperatura precisa para evitar la propagación de bacterias. Ahí empieza la cadena de frío. Producción, almacenaje, transporte, distribución…

En cada etapa del ciclo de vida de los productos, los distintos actores se ocupan de que la cadena de frío se respete. Concretamente, esto significa que cada actor mantiene, grado arriba grado abajo, la temperatura inicialmente determinada. Si hay controles que permiten respetar este proceso de conservación, ¿qué pasa cuando sales del supermercado?

Mantén los esfuerzos desde el principio!

El reglamento impone que la frescura de los alimentos fríos y congelados se mantenga hasta el lugar de distribución (“es normal”, pensarás). Cada vez que metes uno de estos productos en tu carro de la compra, te conviertes en un eslabón de la cadena, el último. Desde ese momento, eres el encargado de garantizar la frescura de los alimentos adquiridos. Para llevarlos a tu plato con más seguridad, debes asegurarte de que el producto se mantenga justo a la temperatura determinada en un principio. Está indicada en las etiquetas.

¿Qué ocurre si rompes la cadena de frío? Toda variación de temperatura conlleva el desarrollo de gérmenes y bacterias que causan dolores de estómago, trastornos intestinales e incluso intoxicaciones alimentarias. Por tanto, por tu salud, ¡asegura el relevo!

Una buena conservación: cuestión de organización

Todo empieza en el momento de hacer la compra Sección de alimentación del supermercado. Has llenado el carro. Carne, queso, lechuga… Empieza una nueva etapa de su “vida”. Para no perder calidad, empiezas la carrera contra la subida de temperatura. Aparte de las ya conocidas bolsas isotérmicas para productos frescos (no sólo congelados) intentas volver enseguida a casa con la compra para guadarlo todo.

El frigorífico y el congelador, dos elementos ineludibles de tu cocina, te permitirán conservar tus alimentos con toda seguridad….¡con la condición de utilizarlos con buen criterio!

Lo que debes recordar: utiliza tus bolsas isotérmicas para todos los productos frescos. Recuerda que cuanto menos tiempo pasen tus alimentos a temperatura ambiente, más garantías tienes de que se mantengan frescos.

¿Llenar la nevera? ¡Es lo contrario al carro!

Si en el supermercado has sido metódico a la hora de llenar el carro, empezando por los productos no alimentarios, seguido de comestibles, fruta y verdura a granel, productos refrigerados y por último los congelados, la gestión de la compra pasa también por la forma de ordenarla en casa. Esto se hace naturalmente en orden inverso a la compra. Por tanto, debes abrir primero la puerta del congelador (nunca demasiado tiempo claro), después la del frigorífico y por último los armarios. Cuanto menos tiempo tengamos los productos a temperatura ambiente, mejor se conservarán.

Lo que debes recordar: sé metódico. Organiza tu recorrido en la tienda para terminar por las secciones de frío y congelados. En casa, dale prioridad a los productos congelados y frescos.

Zonas frías: ¡no confundir frigorífico y armario!

¡Cada producto tiene su zona de temperatura! Puedes ordenador los armarios libremente, sin embargo, la organización de provisiones en tu frigorífico debe seguir una cierta lógica: la de la circulación natural del aire. De esta manera, la zona más fría está ubicada en la parte inferior del frigorífico, justo encima del cajón de las verduras. El aire menos frío, más ligero, tiene tendencia a subir hacia la parte superior. ¡Por tanto, para conservar bien, ordena bien! Ordena tus productos en la zona adaptada a sus exigencias de conservación:

  • La balda de abajo para carnes y pescados crudos, charcutería, mezclas con base de huevo o nata y leche fresca.
  • El cajón de las verduras debe contener verduras y frutas frescas y también queso.
  • Las baldas de la parte superior son mejores para los platos cocinados, yogures y otros lácteos que no estén abiertos.
  • En la puerta, guíate por los estantes (huevos, mantequilla, condimentos y salsas en bote, bebidas).

Truco: para permitir que el aire circule correctamente entre los alimentos, no sobrecargues el electrodoméstico y líbrate de los envoltorios de los productos en lote.

Me mudo. ¿Qué precauciones tomo para no dañar mi frigo?

Lo primero que debes hacer es desconectar tu frigorífico. Después, vacíalo y descongélalo antes de transportarlo. Mientras tanto puedes almacenar tus alimentos en una nevera de camping con bloques de hielo. Cuando vayas a moverlo de la cocina al camión y del camión a tu cocina nueva, recuerda transportarlo siempre con el motor abajo (en vertical). Evita por todos los medios tumbarlo para que el aceite del motor no dañe los circuitos.

Nuestros especialistas son claros: un frigorífico debe ser transportado en vertical, nunca en horizontal, como indica el manual de instrucciones. De lo contrario podrías dañarlo seriamente. Una vez llegado a buen puerto, antes de conectarlo, colócalo en su ubicación definitiva y espera 3 horas para que los lubricantes internos del compresor, que se habrán movido durante el transporte, se estabilicen.

Un último consejo: conecta siempre tu electrodoméstico a una toma de tierra. No utilices ni alargadores ni regletas.