Olla a presión. Tipos y diferencias

Es un utensilio de cocina muy común pero, ¿cómo funciona exactamente? La olla a presión es un recipiente hermético, es decir, impide la salida del aire o el líquido. Esto hace que aumente la presión y por tanto, también el punto de ebullición del agua, haciendo que la temperatura sobrepase los 100ºC. Esto hace que los alimentos se cocinen antes, tardando entre tres y cuatro veces menos que la cocción normal.

Ahorra mucho tiempo en la preparación de la comida y existen tamaños diferentes, según la capacidad que se desee o las necesidades de cada casa.. Los tamaños más típicos son entre 4 y 10 litros, aunque se pueden encontrar con capacidad de hasta 15 litros.

Cierto es que la olla a presión es un invento muy práctico, pero también tiene truco. Al principio hay que acostumbrarse y hacerse a los tiempos de cocción, que varían dependiendo del modelo de olla a presión y de los diferentes alimentos que se quieran preparar. Cada tipo de comida necesita un tiempo determinado para quedarse en su punto.

  • Uno de los más delicados es el pescado. Se cuece rápidamente y hay que tener cuidado de que no se pase para que no se deshaga. Un consejo práctico es envolverlo para que se desmonte lo menos posible.
  • Los diferentes tipos de carne necesitan también más o menos tiempo, dependiendo de su dureza. Además, es recomendable que se enfríen lentamente después de cocerse. Si se mezcla con otros alimentos en guisos como patatas o verduras, hay que equilibrar el tiempo para no pasar ninguno de los productos. Como consejo, se puede cocer aparte el alimento que menos tiempo necesite y añadirlo después.
  • Para las verduras, es mejor usar poca cantidad de agua en la cocción y controlar bien el tiempo, porque son también alimentos que tardan poco en cocerse.
  • El arroz y la pasta también necesita de poco tiempo.
  • Y la fruta, ¿se puede cocer? Si. También se puede meter en la olla a presión cuando se cuece para hacer mermelada o repostería. Es mejor echarlas enteras con piel para que no pierdan sabor.

Para controlar lo mejor posible el tiempo de cocción es importante tener en cuenta que la mayoría de los alimentos tardan un tercio menos de su tiempo habitual. Los minutos que debe estar funcionando se controlan a partir del momento en el que la olla empieza a “silbar” y a salir el vapor, que es cuando el agua empieza a hervir.

La olla nunca debe estar a rebosar, es decir, no hay que llenarla por encima de dos tercios de su capacidad, ya que hay que dejar espacio para el vapor y la presión y evitar que no se obstruya la válvula. Si se cuecen alimentos que producen una especie de “espuma”, la cantidad debe ser incluso menos.

No se debe abrir la olla en ningún caso durante el proceso de cocción, mientras tiene presión dentro. Es aconsejable también que, una vez termine de cocer, antes de abrir la olla se meta debajo del grifo del agua para que se enfríe. Esto no afectará a la comida del interior, que se mantiene caliente, si no a la superficie exterior de la olla. Con la olla a presión se puede cocinar también a fuego lento sin cerrar, si una vez se ha utilizado, no se ha alcanzado el punto de cocción deseado de los alimentos.

La pieza que más se deteriora de la olla a presión es la goma de la tapa, que es la que hace que no se produzca ninguna fuga indeseada de vapor y por tanto, disminuya la presión. Esta goma debe estar siempre bien limpia y es una parte que puede reponerse siempre que se deteriore. Suelen ser piezas estándar con diferentes diámetros para las ollas a presión de todas las capacidades, pero válidas para todos los modelos y marcas.

 


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